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El Niño está de vuelta: Comprender sus efectos sobre los ecosistemas marinos y la dinámica pesquera

El Niño está de vuelta. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe aproximadamente un 40 % de probabilidad de que se desarrolle un episodio de El Niño entre mayo y julio, mientras que la NOAA estima hasta un 90 % de probabilidades de que las condiciones de El Niño se hayan establecido para septiembre.
Tras el importante episodio de 2024, esta convergencia de previsiones constituye una señal clara para el sector pesquero. Los efectos de El Niño sobre la pesca son objeto de un estrecho seguimiento, ya que influyen directamente en las condiciones oceánicas, los ecosistemas marinos y la distribución de los recursos pesqueros en el océano Pacífico.
El Niño y La Niña: Vuelta a los fundamentos
El Niño y La Niña son dos fenómenos climáticos de gran importancia que influyen directamente en la dinámica oceánica y en la productividad de las pesquerías.

En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas cálidas superficiales hacia el oeste a través del océano Pacífico. Esto genera una zona de aguas cálidas en la cuenca occidental y provoca una intensa surgencia de aguas profundas (upwelling) en el este a través del sistema de Humboldt. Este fenómeno, rico en nutrientes, sustenta uno de los ecosistemas marinos más productivos del mundo y alimenta importantes pesquerías de anchoveta, sardina y atún. Cerca de la mitad de las capturas mundiales de atún listado se realizan en el Pacífico occidental.
Durante los episodios de La Niña, este sistema se intensifica. Los vientos más fuertes refuerzan la surgencia de aguas profundas, aumentando la productividad en el Pacífico oriental y favoreciendo las capturas de pequeños pelágicos. Al mismo tiempo, las zonas de pesca del atún listado en el Pacífico occidental tienden a concentrarse más.
Por el contrario, durante los episodios de El Niño, el sistema se debilita. La disminución de los vientos reduce la surgencia de aguas profundas, eleva la temperatura del Pacífico oriental y disminuye la productividad marina. Además, la masa de aguas cálidas del Pacífico occidental se expande hacia las zonas central y oriental del océano, ampliando los hábitats favorables para el atún listado y desplazando las áreas de pesca.
El Niño: Qué cambia para la pesca y la dinámica oceánica
Como hemos visto, El Niño se produce por un debilitamiento de los vientos alisios, lo que reduce la surgencia de aguas frías ricas en nutrientes a lo largo de la costa occidental de Sudamérica. Esto provoca un calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial oriental, mientras que el Pacífico occidental se vuelve relativamente más frío.
Estos cambios alteran directamente la productividad oceánica y la estructura de los ecosistemas marinos. En el Pacífico oriental, la disminución de nutrientes limita la producción primaria, debilitando toda la cadena alimentaria, desde el plancton hasta los niveles tróficos superiores. Como consecuencia, las especies pelágicas de pequeño tamaño, como la anchoveta y la sardina, disminuyen, generando importantes desafíos para las pesquerías de Perú, Ecuador y Chile, donde las capturas dependen en gran medida de estos recursos.
Al mismo tiempo, El Niño modifica las condiciones atmosféricas, provocando un aumento de las precipitaciones y un mayor riesgo de inundaciones a lo largo de las costas sudamericanas. Por el contrario, el Pacífico occidental suele experimentar condiciones más cálidas y secas, incrementando el riesgo de sequías e incendios.
Las especies altamente migratorias, como el atún, también responden a estos cambios. A medida que la masa de aguas cálidas del Pacífico occidental se desplaza hacia el este, los hábitats favorables se trasladan hacia las zonas central y oriental del océano. Esto provoca una redistribución de los recursos pesqueros y del esfuerzo de pesca, generando nuevos desafíos operativos y de gestión que requieren una adaptación constante por parte de los actores del sector y un refuerzo de la cooperación regional.
«Durante la fase de El Niño del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), la surgencia costera de aguas profundas dentro del sistema de la corriente de Humboldt se debilita, lo que provoca una reducción de la disponibilidad de nutrientes en las aguas epipelágicas del Pacífico oriental.
Al mismo tiempo, las temperaturas superficiales del mar son más cálidas de lo normal. Estos cambios oceanográficos a escala mesoescala afectan de forma significativa a las pesquerías costeras que explotan pequeños pelágicos, ya que la distribución espacial de los peces depende estrechamente de las condiciones oceánicas.
Impactos similares se observan en niveles tróficos superiores en el Pacífico occidental, donde el hábitat del atún listado sigue la expansión hacia el este de la warm pool (masa de aguas cálidas). »
Alexandre Greve, Oceanógrafo del Grupo CLS
En resumen, estos son los principales impactos de El Niño sobre la pesca:
- Disminución de la productividad: la reducción de la surgencia (upwelling) limita la disponibilidad de nutrientes, lo que provoca una disminución de las poblaciones de pequeños pelágicos y una mayor incertidumbre para las pesquerías.
- Desplazamiento del hábitat del atún listado: las condiciones favorables se extienden hacia el este, redistribuyendo las zonas de pesca y afectando el acceso a los recursos pesqueros.

SEAPODYM: Transformar la ciencia oceánica en inteligencia para la pesca
« Las variaciones climáticas y los episodios de El Niño tienen un profundo impacto en la vida marina, desde el plancton hasta las especies explotadas comercialmente, como el atún. Gracias a herramientas como SEAPODYM, podemos traducir estos cambios ambientales en impactos concretos sobre los hábitats y la distribución de las especies, ayudando a anticipar los desplazamientos de los stocks y a comprender mejor las dinámicas subyacentes.» Laurène Merillet, Modeladora de ecosistemas marinos en el Grupo CLSEn CLS, acompañamos a los actores del sector pesquero en todo el mundo combinando datos satelitales, modelización oceánica y experiencia científica.
Nuestro enfoque basado en los ecosistemas, que incluye SEAPODYM, permite simular los efectos de la variabilidad climática sobre las condiciones oceánicas, las redes tróficas y la distribución de las especies.
- anticipar los cambios en los hábitats marinos
- predecir los desplazamientos de los stocks pesqueros
- respaldar una gestión adaptativa basada en la ciencia

El Niño es un poderoso recordatorio de la sensibilidad de los ecosistemas marinos frente a la variabilidad climática. Al modificar las condiciones oceánicas, transforma toda la red trófica, desde el plancton hasta los grandes depredadores, como el atún.
En un océano cada vez más variable, comprender y anticipar estas dinámicas es fundamental. Hoy, monitorear las pesquerías significa comprender el océano para proteger mejor sus recursos.



